Las principales arterias comerciales de la Ciudad de Buenos Aires muestran una postal cada vez más repetida: vidrieras apagadas, persianas cerradas y carteles de alquiler o venta que permanecen durante meses sin respuesta.
Un reciente relevamiento advierte que la cantidad de locales comerciales vacíos registró un fuerte incremento durante el comienzo de 2026, reflejando las dificultades que atraviesa el sector en un contexto de caída del consumo y aumento de los costos operativos.
Según datos de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), durante el primer bimestre del año se contabilizaron 284 locales vacíos, en venta, alquiler o cerrados, en los principales corredores comerciales porteños. La cifra implica un aumento del 38,5% respecto del mismo período de 2025 y un salto del 43,4% en comparación con noviembre-diciembre de 2025.
El fenómeno se observa en zonas tradicionalmente dinámicas como las avenidas Corrientes, Santa Fe, Cabildo, Rivadavia, Córdoba, Avellaneda, Pueyrredón y la peatonal Florida, donde la actividad comercial suele servir como indicador del pulso económico urbano.
Alquileres en ascenso y actividad en retroceso
Uno de los datos más relevantes del informe es el crecimiento de la oferta de locales en alquiler. La cantidad de inmuebles disponibles bajo esa modalidad aumentó 158,8% frente al mismo bimestre del año anterior y más de 90% respecto de la medición previa.
El incremento evidencia las dificultades de muchos comerciantes para sostener sus negocios frente al encarecimiento de los costos fijos. Entre los factores señalados por distintos actores del sector aparecen el aumento de tarifas, los alquileres comerciales más elevados y un consumo que todavía no logra recuperar niveles suficientes para impulsar las ventas.
Mientras tanto, el segmento de locales en venta mostró un comportamiento más moderado, con un crecimiento interanual del 12,5%, aunque registró una caída respecto del último bimestre de 2025.
La calle, como reflejo de la economía
Especialistas del sector inmobiliario y comercial suelen considerar la cantidad de locales vacíos como uno de los termómetros más visibles de la actividad económica. Cuando el consumo se desacelera y los costos aumentan, los comercios más pequeños suelen ser los primeros en sentir el impacto.
La presencia creciente de negocios cerrados no solo afecta a comerciantes y propietarios, sino también a la dinámica de los barrios, donde la actividad comercial cumple un rol central en la circulación de personas y el movimiento económico diario.
La situación también preocupa en La Plata
El relevamiento incorporó además datos de la capital bonaerense, donde la situación muestra indicadores aún más preocupantes. Allí se registró un aumento del 180% en la cantidad de locales inactivos en comparación con el primer bimestre de 2025. Los establecimientos sin actividad pasaron de cinco a catorce en un año.
Aunque los números absolutos son menores que en la Ciudad de Buenos Aires, la magnitud del crecimiento refleja una tendencia que podría extenderse a otros centros urbanos si no mejora el nivel de actividad económica en los próximos meses.
Un escenario abierto
Los datos marcan una señal de alerta para el comercio minorista. La evolución del consumo, la estabilidad de los costos y la capacidad de recuperación del mercado interno serán factores determinantes para definir si las persianas cerradas que hoy dominan parte del paisaje urbano representan una situación transitoria o el inicio de una transformación más profunda del mapa comercial porteño.


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