La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó la creación del Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal, una iniciativa orientada a brindar alivio financiero a hogares que atraviesan dificultades para afrontar el pago de créditos y tarjetas. La medida busca ofrecer condiciones de refinanciación más accesibles y evitar que miles de familias queden excluidas del sistema financiero formal.
El proyecto fue aprobado con 42 votos a favor y 8 abstenciones y establece herramientas específicas para que personas en situación de vulnerabilidad económica puedan reemplazar deudas de alto costo por financiamiento con tasas más bajas y plazos más extensos.
Una respuesta al crecimiento del endeudamiento
La iniciativa surge en un contexto marcado por el aumento de la morosidad y el uso creciente del crédito para financiar gastos cotidianos. Según los fundamentos de la ley, muchas familias recurrieron en los últimos años a tarjetas de crédito y préstamos personales para cubrir necesidades básicas como alimentos, transporte, servicios e impuestos.
Frente a este escenario, el programa apunta a reducir la presión financiera sobre los hogares y generar mecanismos que permitan regularizar deudas antes de que se profundicen los problemas económicos de las familias.
Cómo funcionará el programa
La norma crea líneas de crédito especiales que serán canalizadas principalmente a través del Banco Ciudad, aunque también podrán participar otras entidades financieras que adhieran al sistema.
Estos préstamos tendrán como único objetivo la cancelación o refinanciación de deudas ya existentes, tanto con la misma entidad financiera como con otros bancos regulados por el Banco Central.
Uno de los aspectos centrales es que los créditos deberán ofrecer condiciones considerablemente más favorables que las disponibles en buena parte del mercado financiero. La ley fija una tasa nominal anual máxima del 35% y establece un plazo mínimo de devolución de 24 meses.
Quiénes podrán acceder
El programa está dirigido a residentes de la Ciudad que presenten dificultades concretas para afrontar sus deudas. Entre los requisitos establecidos figuran:
– Tener deudas originadas en tarjetas de crédito o préstamos personales otorgados por entidades financieras.
– Registrar una mora de entre 60 y 180 días según la Central de Deudores del Banco Central.
– Contar con ingresos familiares inferiores a diez Salarios Mínimos, Vitales y Móviles.
– Destinar más del 30% de los ingresos del hogar al pago de deudas.
– Acreditar al menos dos años de residencia en la Ciudad de Buenos Aires.
La normativa contempla principalmente a trabajadores en relación de dependencia, monotributistas, jubilados y otros sectores que hayan quedado atrapados en situaciones de sobreendeudamiento.
Incentivos para que participen más entidades
Además de involucrar al Banco Ciudad, la ley contempla beneficios fiscales para incentivar la adhesión de otras instituciones financieras. Entre ellos figura una reducción del 50% en el Impuesto sobre los Ingresos Brutos aplicado a los intereses generados por los créditos otorgados dentro del programa.
Los impulsores de la iniciativa consideran que una mayor participación de entidades podría ampliar el alcance de la herramienta y permitir que más familias accedan a soluciones de financiamiento.
Exclusiones y controles
La normativa también establece limitaciones para focalizar la asistencia en quienes efectivamente atraviesan situaciones de vulnerabilidad financiera. Quedarán excluidas determinadas personas que posean bienes o activos considerados incompatibles con los objetivos sociales del programa, como múltiples inmuebles, bienes suntuarios o activos financieros relevantes.
Asimismo, los fondos obtenidos deberán destinarse exclusivamente a cancelar o refinanciar obligaciones financieras existentes, evitando otros usos de los préstamos.
Un debate sobre el endeudamiento de los hogares
La aprobación de la ley reflejó un amplio consenso político en la Legislatura porteña, aunque no estuvo exenta de debate. Diversos sectores destacaron la necesidad de generar herramientas para asistir a familias que se endeudaron para afrontar gastos cotidianos, mientras que otros cuestionaron el grado de intervención estatal en el mercado financiero.
Más allá de las diferencias, la iniciativa pone en agenda una problemática que viene creciendo en los últimos años: la dificultad de numerosos hogares para sostener el pago de créditos y tarjetas en un contexto de presión sobre los ingresos familiares.
Con la creación del Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal, la Ciudad busca ofrecer una salida para quienes quedaron atrapados en ciclos de deuda cada vez más difíciles de afrontar, promoviendo la regularización financiera y la recuperación de la capacidad económica de miles de familias porteñas.

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