Un proyecto presentado en el Parlamento porteño pide al Gobierno de la Ciudad detalles sobre los plazos, el impacto ambiental y la logística de las obras bajo la Plaza República del Perú, un espacio diseñado por el célebre paisajista Roberto Burle Marx.
La proyectada expansión del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) llegó al debate legislativo. Un proyecto de resolución presentado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires solicita que el Poder Ejecutivo porteño informe en un plazo de 30 días sobre las condiciones técnicas, ambientales y logísticas bajo las cuales se llevará a cabo la obra subterránea en pleno barrio de Palermo.
La iniciativa, impulsada por el legislador Matías Barroetaveña y acompañada por Noemí Geminiani, busca poner bajo la lupa la ampliación en el subsuelo de la Plaza República del Perú (ubicada sobre la Avenida Figueroa Alcorta), un predio cuya concesión de uso por 30 años fue otorgada a la Fundación Costantini mediante la Ley N° 4429 en 2013.
Excavación a 7 metros y riesgos hídricos: los ejes del pedido
El proyecto proyecta iniciar los trabajos a fines de septiembre, con fecha de finalización estimativa hacia 2029. Sin embargo, la magnitud de la obra despierta dudas sobre la preservación del entorno urbano e hidrológico.
Entre los principales puntos exigidos por los legisladores figuran:
Estudio de impacto y napas: Estado del Certificado de Aptitud Ambiental tramitado ante la APRA y las condiciones técnicas fijadas para mitigar los riesgos al excavar hasta 7 metros de profundidad, dada la cercanía con las napas freáticas.
Drenaje pluvial: Aclaraciones sobre el sistema proyectado para evitar saturaciones en los desagües sobre la avenida Figueroa Alcorta durante tormentas intensas.
Preservación del paisaje: Espesor y calidad del suelo que se colocará por encima de las nuevas salas subterráneas para garantizar la supervivencia del arbolado y resguardar el trazado paisajístico original, ideado por el icónico diseñador Roberto Burle Marx.
Tránsito, esculturas y logística en una zona clave
El pedido de informes también pone el foco en la convivencia diaria del barrio mientras dure la construcción. Se solicitaron precisiones sobre el esquema de circulación para la maquinaria pesada y camiones sobre Figueroa Alcorta —una de las avenidas con mayor caudal vehicular de la Ciudad—, así como el plan de mitigación contra ruidos molestos, polvo y vibraciones.
Por último, los legisladores requirieron detalles sobre el protocolo de resguardo y destino transitorio de las esculturas y mobiliario público que deberán retirarse de la plaza durante la etapa de obra.
«Resulta indispensable contar con información técnica actualizada para resguardar el patrimonio paisajístico, evitar problemas ambientales en una zona sensible y garantizar la calidad de vida de los vecinos durante el proceso constructivo», señalan los fundamentos del proyecto.

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