Multitudinaria peregrinación al Santuario de San Cayetano
Como ocurre de forma ininterrumpida cada 7 de agosto, una multitud imponente de peregrinos de distintas partes de la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano y provincias del interior del país se congrega desde la noche del miércoles en las inmediaciones del Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, para venerar al patrono del pan y del trabajo en una de las manifestaciones de fe popular más importantes de la Argentina.
Las puertas del templo ubicado sobre la calle Cuzco abrieron puntualmente a la medianoche al son de las campanas y entre aplausos, permitiendo el ingreso paulatino de los fieles que aguardaban pacientemente en filas de varias cuadras que se extendían sobre la Avenida Rivadavia y las vías del Ferrocarril Sarmiento. La misa central de la jornada estará presidida a las 11:00 horas por el arzobispo porteño, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva.
Operativo de seguridad y asistencia sanitaria
Ante el enorme caudal humano previsto durante toda la jornada, el Gobierno de la Ciudad montó un abarcativo operativo sanitario y de seguridad que involucra a más de 300 efectivos de la Policía de la Ciudad, Agentes de Prevención, voluntarios de la Cruz Roja Argentina y unidades de atención médica avanzada del SAME.
«Desplegamos un cordón sanitario continuo con puestos de hidratación, asistencia primaria y ambulancias preparadas en los alrededores del santuario para atender de forma inmediata a los peregrinos, muchos de los cuales han permanecido a la intemperie durante más de dos días enfrentando las bajas temperaturas de la madrugada», informaron desde el centro de comando operacional instalado en la zona.
Cortes de tránsito y transporte
Por su parte, la Secretaría de Transporte dispuso cortes de tránsito programados en el perímetro comprendido por las avenidas Rivadavia, Juan B. Justo, General Paz y la calle Barragán, desviando los recorridos de más de quince líneas de colectivos que transitan por el centro de transbordo de Liniers. Se prevé que el flujo de visitantes se mantenga constante hasta las últimas horas de la noche, cuando concluyan las celebraciones litúrgicas formales.

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